jueves, 18 de junio de 2009

Nunca he caminado sobre el agua, ni he tenido mis pies sobre las olas
pero encuentro en tu palabra fe para caminar en las profundidades del océano...

viernes, 12 de junio de 2009

Anoche



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Yo soy aquel que ayer no más decía
(Cantos de vida y esperanza)

Yo soy aquél que ayer no más decía
el verso azul y la canción profana,
en cuya noche un ruiseñor había
que era alondra de luz por la mañana.

El dueño fui de mi jardín de sueño,
lleno de rosas y de cisnes vagos;
el dueño de las tórtolas, el dueño
de góndolas y liras en los lagos;

y muy siglo diez y ocho, y muy antiguo
y muy moderno; audaz, cosmopolita;
con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo,
y una sed de ilusiones infinita.

Yo supe de dolor desde mi infancia;
mi juventud... ¿fue juventud la mía?
sus rosas aún me dejan su fragancia,
una fragancia de melancolía...

Potro sin freno se lanzó mi instinto,
mi juventud montó potro sin freno;
iba embriagada y con puñal al cinto;
si no cayó, fue porque Dios es bueno.

En mi jardín se vio una estatua bella;
se juzgó mármol y era carne viva;
una alma joven habitaba en ella,
sentimental, sensible, sensitiva.

Y tímida ante el mundo, de manera
que, encerrada, en silencio, no salía
sino cuando en la dulce primavera
era la hora de la melodía...

Hora de ocaso y de discreto beso;
hora crepuscular y de retiro;
hora de madrigal y de embeleso,
de "te adoro", de "¡ay!", y de suspiro.

Y entonces era en la dulzaina un juego
de misteriosas gamas cristalinas,
un renovar de notas del Pan griego
y un desgranar de músicas latinas,

con aire tal y con ardor tan vivo,
que a la estatua nacían de repente
en el muslo viril patas de chivo
y dos cuernos de sátiro en la frente.

Como la Galatea gongorina
me encantó la marquesa verleniana,
y así juntaba a la pasión divina
una sensual hiperestesia humana;

todo ansia, todo ardor, sensación pura
y vigor natural; y sin falsía,
y sin comedia y sin literatura...
si hay un alma sincera, ésa es la mía.

La torre de marfil tentó mi anhelo;
quise encerrarme dentro de mí mismo,
y tuve hambre de espacio y sed de cielo
desde las sombras de mi propio abismo.

Como la esponja que la sal satura
en el juego del mar, fue el dulce y tierno
corazón mío, henchido de amargura
por el mundo, la carne y el infierno.

Mas, por gracia de Dios, en mi conciencia
el Bien supo elegir la mejor parte;
y si hubo áspera hiel en mi existencia,
melificó toda acritud el Arte.

Mi intelecto libré de pensar bajo,
bañó el agua castalia el alma mía,
peregrinó mi corazón y trajo
de la sagrada selva la armonía.

¡Oh, la selva sagrada! ¡Oh, la profunda
emanación del corazón divino
de la sagrada selva! ¡Oh, la fecunda
fuente cuya virtud vence al destino!

Bosque ideal que lo real complica,
alli el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela;
mientras abajo el sátiro fornica,
ebria de azul deslíe Filomela

perla de ensueño y música amorosa
en la cúpula en flor del laurel verde,
Hipsipila sutil liba en la rosa,
y la boca del fauno el pezón muerde.

Allí va el dios en celo tras la hembra
y la caña de Pan se alza del lodo:
la eterna vida sus semillas siembra
y brota la armonía del gran Todo.

El alma que entra allí debe ir desnuda,
temblando de deseo y fiebre santa,
sobre cardo heridor y espina aguda:
así sueña, así vibra y así canta.

Vida, luz y verdad, tal triple llama
produce la interior llama infinita;
el Arte puro como Cristo exclama:
Ego sum lux et veritas et vita!

Y la vida es misterio; la luz ciega
y la verdad inaccesible asombra;
la adusta perfección jamás se entrega,
y el secreto ideal duerme en la sombra.

Por eso ser sincero es ser potente:
de desnuda que está brilla la estrella;
el agua dice el alma de la fuente
en la voz de cristal que fluye d'ella.

Tal fue mi intento, hacer del alma pura
mía, una estrella, una fuente sonora,
con el horror de la literatura
y loco de crepúsculo y de aurora.

Del crepúsculo azul que da la pauta
que los celestes éxtasis inspira;
bruma y tono menor -¡toda la flauta!,
y Aurora, hija del Sol- ¡toda la lira!

Pasó una piedra que lanzó una honda;
pasó una flecha que aguzó un violento.
La piedra de la honda fue a la onda,
y la flecha del odio fuese al viento.

La virtud está en ser tranquilo y fuerte;
con el fuego interior todo se abrasa;
se triunfa del rencor y de la muerte,
y hacia Belén... ¡La caravana pasa!


Rubén Darío


“Maravilloso” –dije. No hay otra forma en que este día podía acabar peor. Ya había hecho lo imposible por dejar una buena impresión en mis nuevos compañeros de universidad y lo había estropeado todo con mi bocota. “Tú y tu gran bocota”, como dice Al. Sí… a pesar de haber hecho lo imposible por separarme de él, volvía a mi mente sin el más mínimo esfuerzo…”Tú y tu gran mente”, pensé.

Caminé sola por los pasillos de la facultad, intentando parecerme un poco más a aquella mampara que acababa de romper Cristian, pero no. Nadie dejaba de mirarme con una especie de odio-curiosidad, o curiosidad por el odio que veían en los otros. Realmente no quería seguir pensando en ello, así que me escabullí rápidamente por la puerta de la biblioteca para pensar sin el murmullo de afuera… “al menos los libros no tienen bocota” dije, y al segundo ya me estaba riendo.


“Y parece que tú sí que no tienes ojos”, escuché decir con gracia cerca de mí. Se trataba de un chico de pelo largo que me hablaba desde la cabina de al lado.

“Oh, sí… biblioteca” – le respondí a la rápida. La verdad estaba mirando hacia fuera para ver si seguían las miraditas quisquillosas de hace un rato, por lo que me demoré en darle una respuesta un poco más elaborada. “Lo siento, sucede que a veces me rio en voz alta”.

“Imposible casi no hacerlo, teniendo en cuenta de que es un impulso”, me corrigió el chico, burlándose.

“Eh… correcto” – dije avergonzada y me metí en mi cubículo de nuevo.


Definitivamente hoy había sido uno de esos días malos. Ese alguien que controla el mundo, no contento con el hecho de haberme despertado tarde para el examen de Economía, me hacía pasar por todo esto. Haber dejado al descubierto a Cristián delante de casi todo el curso, no era parte de mi plan de día de cumpleaños… De hecho, esperaba su regalo, y el de alguno de mis otros compañeros, pero eso definitivamente ahora no sucedería.


“¿Qué lees?” – escuché del lado izquierdo de donde estaba. Era el chico de pelo largo, que me volvía a hablar, esta vez, sin acercarse a mirar.

“Ehh… aún no empiezo” – respondí. No había alcanzado a inventar un buen título, porque en realidad no estaba buscando leer nada, sino simplemente desaparecer del mapa por unos cuantos minutos. Sabía que ninguno de mis compañeros se pasearía por aquí a esta hora… estaban en laboratorio.

“Y ¿qué esperas?” – insistió.

“¿Qué te importa?” – dije, ya fastidiada por las preguntas del extraño curioso. Tenía suficiente con inventar un buen día de este ya estropeado, para intentar tener una conversación agradable con un completo desconocido.


Continuará...

miércoles, 10 de junio de 2009

Lookin

No me gusta la música emo y nada que tenga que ver con eso. The Gathering - que muchos consideran música cortavenas (y que no saben nada...) es lo más cercano a eso en mí. Pero más con el tema de 'emo', me refiero a esos típicos grupos que se aprovechan de las ganas de buscar algún tipo de identidad en las mentes adolescentes y que con modas medias poseras ganan fans porque 'es bacán', o 'es más profundo' (que el reguetón, oh sí)... en fin.

A lo que voy es a que, a pesar de estos prejuicios mios (sí, lo acepto), hay una canción de ese estilo que simplemente me encanta. Aparte de la musicalidad de ella, me gusta lo que dice por dos cosas:
1.- Porque es parte del soundtrack de una película que ya la he visto como 6 veces (2 veces acompañada y las otras 4, sola y repitiendo las escenas que más me gustaban en el computador...) y la letra es muy parecida a la historia. La película se llama Twilight y es de vampiros (yo y mi extraña relación con la sangre xD).
2.- Porque justamente el título de la canción 'Decode' habla de la impotencia de no poder 'descifrar' algo o a alguien como uno acostumbra a hacerlo.
En la película, Edward (el vampiro protagonista) puede leer las mentes de cualquier persona, excepto la de Bella. Finalmente se termina enamorando de ella, pero a lo que voy es al detalle de si realmente él se hubiese fijado en ella conociéndola en su totalidad, como al resto de la gente. ¿Es realmente bueno conocer 100% a una persona? ¿O el factor sorpresa, misterio, incertidumbre, es más poderoso para captar la atención de alguien?
La inseguridad de no saber si alguien está diciendo la verdad, está ocultando algo, ¿es algo malo, realmente? Porque, ¿qué pasa cuando luego de mucho tiempo se llega a conocer tanto a alguien que ya todo pierde sentido?



Pero aún así, hay un viejo dicho que dice: 'nunca sabes lo que tienes hasta que lo pierdes'. Y funciona perfecto para mí in all the ways.




Losing control of the situation