jueves, 23 de diciembre de 2010

¿Existe un punto más allá del enojo en sí?

Hola. Hace muchísimo tiempo escribí mi última entrada... qué importa, nadie lee esto. Somos tú y yo y los anteojos que estoy usando... sapos.
En fin. Hay veces en que por más que uno conozca la palabra decepción, esas 3 sílabas no alcanzan para contener lo que estás sintiendo por algo o alguien. Muy bien, eso mismo me sucede hoy, cuando son las 2.22 del 24 de diciembre del 2011.
Un año que podría decirse "de mierda", pero no. Un año "como el orto", más bien. Sí... la misma que no dice garabatos y todo eso, pero... qué importa. De qué vale todo si finalmente la gente a la que uno más quiere se porta así mismito.
Lo siento por ser la plataforma de mi catarsis, pero a esta hora no hay nadie con quien tenga ganas de hablar y MENOS de llamar. Ya no.
Estoy chata de las redes sociales, chata del Twitter, del Facebook, del MSN, del Skype, del Gtalk, del My Space, de todo. Finalmente creas un mundo donde haces amigos falsos, y de paso descuidas los tuyos. Y eso cuenta aunque veas a esas personas. Y te recuerda que en realidad nadie es fiel, ningún amigo o amiga morirá en tu lugar. Y ni siquiera se recordará de tu cumpleaños, a menos que te lo avise el Facebook.
Y más encima acabo de ver esa película Red Social... y esto no tiene nada que ver con eso, pero al mismo tiempo sí. Quién necesita esto...

Hoy, me quedé con un regalo en las manos. Hoy, me quedé con una idea en la mente. Me quedé despierta, idiota y más que idiota. Decepcionada. Y no es sólo decepción, sino rabia.

Pero esa rabia me da más porque sé que hoy cuando despierte, se me pasará como siempre y luego volverá a pasar otra vez, pero con un capítulo nuevo. Podría hacer hasta una serie con 6 temporadas de 15 capítulos cada una si quisiera...

Pero mejor dormiré. Y ya sabemos qué pasará mañana... además, es Navidad. Paz y amor. Felicidad. Regalos. Más amor y perdonar.

Buenas noches. Espero que olvides esto... no por nada tu nombre, eh.